Veloces .- Sábado por la mañana es el dia que empiezan a aparecer los nervios. Al suspenderse las eliminatorias de 200, las dos carreras serán por la tarde. Sólo queda esperar. Al llegar a la pista, público llenando la grada, viento en contra de más de 2m/s y muchas ganas. El primer objetivo se cumple con creces. Calle cuatro, mala salida, pero muy buena curva, recta luchando por todo, algo de crispación y una décima posición final que sabe muy dulce. El segundo objetivo también se cumple. Y el retraso de más de veinte minutos que lleva la prueba no ayuda. Pero hoy se buscaba actitud y de eso no falta. Mala calle, buena salida. Las ganas a veces juegan malas pasadas, o mejor dicho no saber canalizar las ganas a veces hace que no sean efectivas. Pero eso hay que aprenderlo.

Me quedo con la carrera en la contrarresta, reflejo de nuestras verdades posibilidades y con el esfuerzo en los últimos metros. Hay que aprender a correr cuando el cuerpo te pide que pares. Y esa es una lección importante que llevarnos de esta aventura. Por la noche empieza la fiesta, que de eso también debe haber. Lo cierto es que la excesiva oferta nocturna, sólo enfocada a la embriaguez de ingleses, no invita a pasar una buena noche. Pero seguro que la juventud les ayuda a encontrar la manera de alargar la noche. De hecho, me consta que es así.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada