miércoles 26 de marzo de 2008

On the boat, Leeuwarden

El espectáculo del deporte de elite, la tecnificación deportiva y el aspecto más social y lúdico del deporte en cinco días de viaje intenso. La sexta vez que pisaba Holanda y lo volvía hacer acompañado de grandes personas que a la vez son jóvenes deportistas ilusionados. Mi cometido era ése, acompañar a este grupo en su competición deportiva y como siempre he aprendido mucho de todos ellos. De sus miedos, sus muros, sus bloqueos, pero también sus alegrías, progresos y aprendizajes. Me han dejado compartir muchas cosas, pese a no conocerlos demasiado en algunos casos, y eso me ha reiterado la impotencia que siento al no poder ayudar más a estos jóvenes durante el año. En este viaje más que nunca antes he sido consciente de que puedo llegar a aportar mucho en este momento de su vida deportiva. Pero no sólo de los jugadores me he enriquecido, también de mis compañeros que han vuelto a hacer gala del amor que sienten por el korfbal, pese a estar algo confusos en este viaje.
El aspecto social y lúdico este año ha sido especial al dormir en un barco. Una experiencia más. Algo fría al principio. Y por segundo año consecutivo, un gran premio, poder presenciar en directo un partido de la mayor liga del mundo. Si alguien duda de la espectacularidad de este deporte es que no lo ha vista bien.
En definitiva, un viaje que pese a impedir mi descanso en la Semana Santa me ha cargado las pilas y me ha permitido desconectar de la rutina diaria.

El esfuerzo

Viaje a Madrid. Esperado viaje a un campeonato de España con atletas de fondo. Un placer compartir un fin de semana con ese gran equipo de personas, de amigos. Pero sobretodo, especial por lo que significa esta competición para dos de ellos. Uno, que por fin empieza a ver que en este deporte el esfuerzo siempre conlleva progresos y que no importa los que llegan delante sino aquello que uno mismo consigue superar día a día. Y el otro, porque tras muchos años en la práctica atlética empieza estar donde le toca, mejorando marcas, alcanzado retos y disfrutando de este deporte. Por ambos ha valido la pena. Pero más que por lo que han hecho por lo que estoy convencido que pueden llegar a hacer. Lo dicho, el viaje, un placer.