jueves 23 de octubre de 2008

Alcanzar los sueños trabajando

Saturno en la mitología romana, Demeter, hija de Cronos, en la griega, los vanir nórdicos, el dios Sepa Egipcio o el dios chino Tu Di Gong. Todos ellos han sido adorados y reclamados durante siglos para que el futuro deparara una buena cosecha. Divinidades capaces de controlar los frutos de la tierra, el devenir de las cosechas, el destino de la sembrado. Creencias que para algunos son innatas a la humanidad, cubren la necesidad de tranquilidad, de sosiego que tan difícil es de alcanzar pese al convencimiento del trabajo bien hecho. Pese a saber que has sembrado con delicadeza las mejores simientes en la tierra más fértil antes conocida, estar convencido que la acompañaras del agua justa y los tratos más adecuados nunca podrás estar seguro que la cosecha será satisfactoria. El destino, la fortuna, la probabilidad, da igual como se le llame, siempre habrá algo que escape a nuestro control y para aquellos que no creemos en dioses ni seres todopoderosos sólo nos queda emplearnos a fondo en lo que sí controlamos.
Cada año, cada nueva temporada, es el inicio de una nueva cosecha. Y lo único que es seguro es que si todo lo que queda a nuestro alcance lo hacemos correctamente, con estima, con esfuerzo, estaremos más cerca del éxito. El no tenerlo asegurado nos empujará a no dejar de trabajar jamás pero sin darnos cuenta nos acercará a él, y nos traerá alegrías durante el proceso. Y es que cuando todo vuelve a empezar es el momento de emplearse a fondo, pero también de soñar, porque no en pocas ocasiones lo soñado se cumple.