sábado 24 de noviembre de 2007

Sensaciones

En un deporte como el atletismo en el que todo es cuantificable, medible; las marcas y los resultados pesan en algunas ocasiones demasiado. Y digo en algunas ocasiones, porque en otras, las sensaciones les ganan la partida y de mucho. Hoy y ayer tuve buenas sensaciones. Porque las buenas sensaciones no son sólo cosa de los atletas.
Hay entrenos y competiciones donde la marca, el tiempo o el resultado ocupan un segundo plano porque las sensaciones son más poderosas. Como atleta sucede cuando aún sabiendo que el resultado no ha sido bueno acabas la competición contento y satisfecho, con ‘buenas sensaciones’. Como entrenador ocurre parecido cuando sin saber muy bien porqué un determinado movimiento, carrera o salto del atleta te deja satisfecho, feliz, te ilusiona. Las sensaciones son los resultados de la parte visceral, humana, sensible y emotiva del atletismo. Esa sin la cual este deporte dejaría de tener sentido y que nos permite soñar, motivarnos e ilusionarnos tanto en los entrenos duros como en las competiciones tensas.Yo en estos momentos tengo buenas sensaciones.

miércoles 21 de noviembre de 2007

Pequeños en el bosque

Hace ya unos años que los clubes de atletismo de la comarca nos unimos para organizar conjuntamente y con el apoyo del consell esportiu de la capital un circuito de cros que nos permitiera ofrecer competiciones para todos los niños de nuestras escuelas, cercanas y cada fin de semana. El proyecto era la prolongación del circuito que ya organizaban entre Sabadell y Castellar, cada vez con menos participación, y resultó ser un éxito desde la primera edición. A parte de lo importante que puede ser a nivel deportivo ha resultado también muy destacable a nivel social. Los padres de los pequeños comparten competiciones cada fin de semana, momentos agradables sin largos desplazamientos ni horas sentados en unas gradas y los atletas conocen a los corredores de los municipios vecinos. Pero personalmente de estos croses me quedo con su idoneidad para enseñar qué es la competición y con el disfrute que reporta ver correr a los más pequeños. Ilusión, entrega, felicidad y prisas, muchas prisas desde el principio para llegar antes a meta. Este sábado el circuito vuelve un año más a Can Gorgs, uno de los circuitos más bonitos y verdes. Y supongo que entre aquellos que disfrutamos con este deporte volveremos a comentar que el sitio permite mayores usos atléticos. Pero esta vez y con más razón si cabe que las anteriores debemos ser conscientes que sino lo aprovechamos es por nuestro mal hacer. Desde la entidad siempre hemos dado la espalda, o hemos mirado de reojo a este circuito y al cros en general. En concreto me he sentido solo varios años en la organización del evento y en la idea de potenciar esta iniciativa y dar importancia al cros de promoción en Barberà como experiencia gratificante para los alumnos de la escuela y también como cantera de fondistas para el club. Esta vez tengo la impresión que la indiferencia hacia el cros del sábado aún es mayor. Ahora que tenemos en la escuela el grupo de padres y madres más participativo de los útlimos años se les podría haber implicado en esto. Pero parece que las nuevas propuestas y los ofrecimientos de colaboración incomodan o molestan. Espero que sólo sea una impresión mía, que esté equivocado. Sólo deseo que todo salga bien, por los más pequeños. Sólo espero que sepamos darles lo que se merecen. Porque si lo hacemos, ellos nos regalaran un espectáculo de aquellos que motivan para seguir trabajando y dedicando esfuerzos a esto.

miércoles 14 de noviembre de 2007

Frío Brno

Viajar es una experiencia que siempre aporta algo. En este caso han sido cinco días marcados por el buen rollo, la amistad y el compañerismo. A veces se dice que no es importante donde se va sino con quién y en este caso se ha cumplido. Y no me gustaría que se entendiera que no me ha gustado Chequia. Un país muy aconsejable, de esos lugares que te quedas con ganas de conocer mejor. Limpio, con historia, barato, interesante. Viena pese a verla sólo unas horas me dio esa extraña sensación de tranquilidad que se siente cuando sabes que volverás a ese lugar, que no tienes prisa por descubrirlo. Y como la mayoría de mis viajes, la excusa ha sido el deporte. En este aspecto puedo decir que el Mundial era la gotita que me faltaba para acabar de llenar mis reservas de motivación este año. Una temporada en la que he vuelto a disfrutar jugando a korfbal y que espero me aporte muchas alegrías.