En un deporte como el atletismo en el que todo es cuantificable, medible; las marcas y los resultados pesan en algunas ocasiones demasiado. Y digo en algunas ocasiones, porque en otras, las sensaciones les ganan la partida y de mucho. Hoy y ayer tuve buenas sensaciones. Porque las buenas sensaciones no son sólo cosa de los atletas.Hay entrenos y competiciones donde la marca, el tiempo o el resultado ocupan un segundo plano porque las sensaciones son más poderosas. Como atleta sucede cuando aún sabiendo que el resultado no ha sido bueno acabas la competición contento y satisfecho, con ‘buenas sensaciones’. Como entrenador ocurre parecido cuando sin saber muy bien porqué un determinado movimiento, carrera o salto del atleta te deja satisfecho, feliz, te ilusiona. Las sensaciones son los resultados de la parte visceral, humana, sensible y emotiva del atletismo. Esa sin la cual este deporte dejaría de tener sentido y que nos permite soñar, motivarnos e ilusionarnos tanto en los entrenos duros como en las competiciones tensas.Yo en estos momentos tengo buenas sensaciones.
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