Reflexionar sobre estos tres conceptos es a veces agobiante y cansado pero me he dado cuenta que son básicos en el modo de entender el deporte. De valorar los esfuerzos diarios, de encajar las derrotas y de saborear los logros. El otro fin de semana viví dos experiencias que me volvieron a plantear dudas sobre esto. El esfuerzo, el trabajo, la planificación y la dedicación dan sus frutos en la competición. Parece que la paciencia nos ha dado una satisfacción, y grande, muy grande en este caso concreto. Pero la ambición por haber logrado un poco más empaña el momento, fastidia la celebración y te hace estar pegado al suelo, contextualizando el triunfo y la marca. Esa es la parte positiva de la unión de los tres conceptos. Un aspecto que cabe no olvidar para ser pacientes en la progresión.
El deporte se mueve gracias a la ambición, funciona a base de paciencia y reporta grandes satisfacciones.
miércoles 10 de octubre de 2007
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