jueves 25 de octubre de 2007

Como la leche

Más de un lustro. Muchos años de relación entrenador – atleta. Está claro que no todos los atletas son iguales y por lo tanto la relación que tienes con cada uno de ellos tampoco lo es. En este caso la relación iba más allá del aspecto técnico. De hecho durante mucho tiempo lo de menos fue el aspecto técnico. Amistad, compañerismo y comprensión fueron ingredientes permanentes en el día a día. En una relación en la que hubo de todo y en la que no hace muchos meses nació una nueva ilusión, un nuevo reto. Personalmente me fascinó la idea y como he pensado siempre los entrenadores debemos estar para ayudar al atleta. En este caso, tras los primeros meses de esta nueva etapa, su decisión es cambiar de entrenador. Y sus argumentos y explicaciones no sólo son comprensibles sino que me invitan a ofrecerle de nuevo todo mi apoyo y mi ayuda. Cuando me necesite para lo que sea allí estaré. Su ilusión sigue siendo mi ilusión y si esto es necesario para alcanzarla yo la apoyo. No negaré que es un momento difícil pero también gratificante porque es en esas ocasiones cuando expresamos lo que verdaderamente sentimos, valoramos lo vivido y en este caso todo ello es muy reconfortante. Sólo quiero desearle una cosa: suerte, y repetirle otra: cuando quieras aquí estamos.