Muchas opiniones hay sobre que se debe hacer durante la ‘pretemporada’. En los deportes de equipo parece que mayoritariamente se considera ese período de tiempo en el cual hay que cansarse. En algunos casos se concentra aquí todo el trabajo físico, sobretodo correr y se presenta a los jugadores como el precio que hay que pagar, como el sacrificio inicial. En los deportes individuales, donde ese sacrificio es continuo todo el año, es más un periodo de puesta a punto, sin presión.
Este año esta duplicidad de interpretaciones me ha llevado a pensar que lo mejor es dejar de hablar de pretemporada. Considerar que desde el primer día de entreno empiezas la temporada. Esto no quiere decir que no tengas en ambos casos la resistencia aeróbica y la construcción física como prioridad. Pero la manera de trabajarlo cambia sobretodo en la intensidad.
En la pista de atletismo ya hemos cumplido cuatro semanas cerradas con la batería de test. La valoración es positiva. Hemos hecho más que nunca y la variedad de propuestas que da la experiencia ha ayudado mucho. El objetivo era sentar las bases para el entreno futuro, adaptar el cuerpo para empezar la carga. Y parece que eso lo hemos logrado. A partir de hoy ya empezamos el segundo mesociclo y el compromiso de los atletas será vital.
En la pista el primer amistoso ha llegado después de dos semanas. En ellas más balón que los últimos años y todavía demasiadas dudas. Es pronto. Todo llegará. En el partido buenas sensaciones, parece que el año pasado hubo algunos que crecieron más de lo que parecía. Pero habrá que seguir trabajando porque el año se presenta duro y el calendario nos ha regalado dos meses sin competición oficial. De momento me quedo con todo lo que podemos hacer y todo lo que puedo aprender.




